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¡Draft de la NBA 2026: la noche en que España volvió a la primera fila!

  • 26 jun
  • 4 min de lectura

La madrugada del 23 de junio, el Barclays Center de Brooklyn volvió a repartir futuros. Una por una, las treinta franquicias fueron cantando los nombres sobre los que quieren levantar su próximo proyecto. Así funciona el Draft: cada año el orden de elección le da la vuelta a la clasificación, de modo que los equipos que peor lo pasaron eligen antes, al menos en teoría, para coger aire. La cosecha de 2026 ha sido de las más parejas que se recuerdan, y para el seguidor español ha terminado siendo mucho más que una madrugada cualquiera.

Cuatro nombres se repartían las portadas, y la parte alta del tablero apenas dio sorpresas. Los Washington Wizards abrieron fuego con el número uno: AJ Dybantsa, alero de BYU de 2,01 metros que venía de firmar 25,5 puntos por partido, récord histórico de su campus. Detrás llegó Darryn Peterson, base de Kansas, al segundo puesto con los Utah Jazz pese a las dudas físicas que arrastraba. Cameron Boozer, el pívot moderno de Duke al que algunos ojeadores ponían por encima de Dybantsa, cayó tercero en los Memphis Grizzlies, y Caleb Wilson, la gran revelación de Carolina del Norte, cerró el top-4 en los Chicago Bulls. A partir de ahí el nivel se mantuvo altísimo, con perfiles como el eléctrico Kingston Flemings, que aterrizó en los Atlanta Hawks, o el versátil Nate Ament, que recaló en los Milwaukee Bucks.

Y entonces, a partir de la décima elección, la noche se puso emocionante de verdad para nosotros. España volvió a colar nombres en la gran cita con una fuerza que no se veía desde 2009.


El más esperado era Aday Mara, y no defraudó. El pívot zaragozano, de 21 años y 2,21 metros, es ya uno de los hombres más altos de toda la liga. Después de dos cursos cuesta arriba en UCLA, dio un golpe de timón con su traspaso a Michigan, y allí renació: Mejor Defensor del Año de la Big Ten y campeón de la NCAA con los Wolverines, promediando 12,1 puntos, 6,8 rebotes y 2,6 tapones. En noviembre, ESPN lo colocaba en el puesto 24; para junio ya hablaba de él como elección de lotería. Al final se lo llevaron los Oklahoma City Thunder en el número 12, uno de los proyectos más sólidos del Oeste y el sitio perfecto para que su movilidad y su mano cerca del aro acaben de despegar.


La campanada de la madrugada la dio Sergio De Larrea. Las quinielas lo situaban al filo de la segunda ronda, sobre el puesto 34, pero su nombre salió mucho antes, en el 25, en plena primera ronda. La elección era en origen de Los Angeles Lakers, pasó de inmediato por los New York Knicks, que se adelantaron a todos, y esa misma noche sus derechos volvieron a moverse hasta quedar en los Dallas Mavericks, su destino final. En Texas aún tienen que decidir si lo hacen cruzar el charco ya o si apura otro año en el Valencia Basket, pero el mensaje quedó claro: su temporada de taronja le ha valido un salto que casi nadie veía venir. Y la fiesta la redondeó Baba Miller, nacido en Mallorca y forjado en el baloncesto universitario estadounidense, al que los Los Angeles Clippers escogieron en el puesto 36, esta vez sin traspaso de por medio. Con ellos, España metió tres elegidos en un mismo Draft por primera vez desde 2009. Perfiles distintos, una misma idea: este país no para de fabricar jugadores capaces de asomarse a la mejor liga del mundo.


La historia más bonita, sin embargo, llegó con acento mexicano y raíz catalana. Karim López dejó su Hermosillo natal con apenas 14 años para meterse en la cantera del Joventut de Badalona, donde puso los cimientos de su juego antes de marcharse a Australia con los New Zealand Breakers, dentro del programa NBL Next Stars de la NBA. A sus 19 años mide 2,07, promedia 11,9 puntos y 6,1 rebotes con un 49% en tiros, y dejó atrás el récord de anotación de un jugador elegible para el Draft en ese programa, por delante de LaMelo Ball, Josh Giddey o Alex Sarr. Los Detroit Pistons lo eligieron en el puesto 21 y, con ello, se convirtió en el primer jugador nacido en México escogido en una primera ronda en toda la historia de la NBA. Badalona también firma esa página. Esa misma madrugada, eso sí, sus derechos cambiaron de manos en una cadena de traspasos y acabaron en los Memphis Grizzlies, así que compartirá vestuario nada menos que con Santi Aldama.


Porque a día de hoy solo quedaba un español en activo en la NBA, y era precisamente Aldama. La temporada se le hizo larga, a él y a unos Grizzlies que cerraron con 25 victorias y 57 derrotas, decimoterceros del Oeste y fuera de los playoffs. Él mismo pasó por el quirófano en marzo por una lesión de rodilla que le truncó un curso en el que rondaba los 14 puntos, 6,7 rebotes y 2,9 asistencias, y sigue ligado dos temporadas más a razón de 35 millones por año. Antes que él abrieron camino otros como Willy Hernangómez, Juancho o Usman Garuba, todos de vuelta en Europa tras carreras más que dignas. Con Mara y De Larrea ya en marcha, con López a punto de instalarse en su mismo vestuario y unos Grizzlies que encima se quedaron con Boozer, el relevo no había pintado nunca tan bien.


Este Draft ha sido mucho más que una ceremonia. Ha sido una noche de destinos decididos en directo, de ciudades enteras viniéndose arriba con cada nombre, de chavales criados en Zaragoza o en Badalona que de pronto se ven defendiendo los colores de los Thunder, los Grizzlies o los Knicks. Y si tú sueñas con vivir la NBA por dentro, no desde el sofá sino en los pabellones, en las calles, en pleno corazón de la cultura del baloncesto estadounidense, este es el momento de dar el paso.


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